El Impuesto de Sociedades es un tributo que grava los beneficios obtenidos por las empresas durante un año fiscal. Se calcula sobre el beneficio neto, que es la diferencia entre los ingresos y los gastos deducibles de la empresa.
El tipo impositivo general en muchos países, como España, es del 25%, aunque existen tipos reducidos para ciertas empresas. Las empresas deben presentar anualmente la declaración del impuesto, y realizar pagos fraccionados durante el año como adelanto del impuesto final.
Existen deducciones fiscales (por ejemplo, por I+D, inversiones o creación de empleo) que pueden reducir el impuesto a pagar. El objetivo es que las empresas contribuyan al financiamiento público en proporción a sus beneficios.
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